REPARENTALIZACION

REPARENTALIZACION

REPARENTALIZACION

Rolando tenía razón al hablar de la Reparentalización. Sobre todo y en particular cuando uno toma conciencia de que la Psicología (como tambíén lo afirma él) no alcanza dado que al nacer el ser humano es totalmente somático, motivo por el cual todas sus vivencias quedan registradas en la memoria celular. Es por este hecho que el análisis cognitivo interpretativo verbal no alcanza. La única manera de llegar a la memoria celular es la vivencia.

Estoy en un todo de acuerdo con esto,  pero siempre y cuando se sigan determinados pasos. Es notorio que la gran mayoría de los seres humanos se maneja con una “conciencia ingenua” (Pablo Freire) y debido a esto ven o entienden de una manera muy “simplista” la vida, lo que nos ocurre y lo que aprendemos. En general, se cae en una actitud “inocente” (¿o debería decir irresponsable?) donde se cree que con repetir el o los conceptos que nos han enseñado,  ya se sabe cual es su valor o resultado, sin tener en cuenta los factores que lo componen y que la ausencia de alguno de ellos modifica sustancialmente el logro final.

Es evidente que hay dos polos (por llamarlos de alguna manera) que debemos tener SIEMPRE en cuenta: uno es el facilitador y el otro el alumno.

En el caso del facilitador hay que tener presente que debe ser un referencial, lo que significa que tenga una “consistencia existencial” la cual solo se logra a través de un compromiso vivencial en la búsqueda de su identidad, el sentido de su vida y por extensión la práctica correcta del sistema. Como dice Pablo Freire: “El compromiso, propio de la existencia humana, sólo existe en el compromiso con la realidad, de cuyas “aguas” los hombres verdaderamente comprometidos están “mojados”, ensopados.  Solamente así el compromiso es verdadero”.

Y esto es un gran problema, dado que si no hacemos “carne” en nosotros, a través de la vivencia, el sistema que intentamos desarrollar nos convertimos en simples teóricos y de esa forma no podemos dirigir ningún proceso. En general nadie quiere asumir el hecho que si no seguimos avanzando en el desarrollo de nuestra identidad que no tiene fin (no confundir con identificación que es lo que hacen la gran mayoría de los seres humanos), el sistema (la sociedad de consumo)  nos absorbe nuevamente, nos vuelve alienar. Y como decía Rolando: “No podemos llevar a nadie al lugar que no conocemos”. Se puede argumentar que se está buscando la perfección y eso es una quimera. Ese no es el punto. Nunca vamos a dejar de tener defectos y de cometer errores. Lo importante es que seamos CONFIABLES. Y solamente lo logramos cuando estamos comprometidos con nuestro proceso. Como dice Abraham Maslow: “Nuestra realización la vamos construyendo a través de todas nuestras decisiones diarias, cuando no nos mentimos, cuando se basan en nuestro verdadero sentir”.

¿Y por qué deberíamos ser un referencial, ser confiable? Aquí es donde entra el alumno. Cualquier persona, en mayor o menor grado, que llega a la Biodanza tiene (independientemente de su problemática) dos “factores”  que son patrimonio de todos. Necesidades afectivas y desconfianza. No recibimos amor porque no nos abrimos por la desconfianza y desconfiamos por el amor que no hemos recibido desde que nacimos.

Estos dos puntos que acabo de mencionar deberíamos de estudiarlos a fondo dado que a partir de ellos se puede o no transitar hacia la Reparentalización.

En mi modesta opinión deberíamos considerar los siguientes pasos sin los cuales no se puede llegar a reparentalizar:

  1. Confianza
  2. Apertura
  3. Entrega
  4. Regresión
  5. Volver a etapas infantiles
  6. Reparentalizar
  7. Modificación existencial

 

1. Confianza

La confianza es algo que se construye en la relación madre-hijo. Lamentablemente los seres humanos han perdido la posibilidad de entender que necesita un niño más allá de lo que es obvio. No es (en el mejor de los casos) que no se le de amor, sino que, en general, no  se sabe la magnitud de su necesidad.  El instinto maternal se ha debilitado enormemente. Muchas mujeres tienen hijos porque los códigos sociales lo exigen. Si una mujer no tiene o no quiere tener un hijo es considerada “rara”. La mayoría de las gestantes  viven el proceso del embarazo como algo “mágico”, “idílico”, pero prácticamente ninguna tiene consciencia de lo que va a suceder después del parto. Y esto es una negación absoluta de las dificultades que genera la criatura nacida. Esto produce un impacto brutal y el paraíso se derrumba. El niño amado, deseado (no siempre) se convierte en un lastre, en una carga que comienza a tortura, a desgastar, motivo por el cual los estados de ánimos van tomando connotaciones negativas. Frederick Leboyer dice que un niño percibe a través de las manos que lo sostienen el estado emocional de la persona. El sabe si es aceptado o no, si la madre (o la persona que lo cuida) esta triste, alegre, feliz, nerviosa, angustiada, etc. Todas estas vivencias (que forman el “piso” a partir del cual se van a generan los traumas) desarrollan una falta de confianza hacia uno mismo (mala auto-valoración, mala auto-imagen) debido a que el niño siempre hace auto-referencia. A este estado se le agrega otro mucho peor, la desconfianza en el mundo exterior, adulto. El niño “ve” (para un niño somos transparente, no podemos ocultarles nada) la disociación, la mentira, la falsedad, la hipocresía del mundo adulto.  Esto le genera una gran confusión (que crece con el  tiempo) porque no lo entiende, pero si lo siente.

Es obvio que este tema es mucho más profundo, pero no es este el lugar y ni el momento para tocarlo. Mi intención es simplemente plantear la complejidad del estado en que llega una persona a Biodanza. La desconfianza reina en él. Y solo cuando se sienta seguro y confíe podrá comenzar su verdadero proceso. ¿Cuánto le llevará? Nadie sabe la respuesta, pero es claro que el “lugar” donde esté parado el facilitador será pieza fundamental. ¿Será un teórico, un mezclador de sistemas por incapacidad de profundizar, el que se para en la enfermedad para tener poder, un delirante místico, un transgresor patológico, una simple imagen bien decorada,  o será un referencial? Todo depende de esto. Porque aún la decisión del alumno de comprometerse con su proceso depende (en parte) de ésta situación. La gran mayoría de los seres humanos no está preparada para enfrentar y aceptar el gran desafío de ser.

El alumno, en forma conciente o no, va a probar al profesor. Va a estar atento a lo que hace, a lo que dice para ver si hay contradicciones, fisuras.
Podríamos decir que esta es la parte que uno puede darse cuenta, pero existe otra que no es, en la mayoría de los casos, concientizada.

Rolando habla de un diálogo psico-tónico, neurológico, inmunológico, etc. Y si bien todos lo tenemos más o menos presente nadie ve cual es el sentido profundo de esto.  El ser humano que está delante de nosotros, aunque no es conciente, “sabe”, su ser “sabe” realmente quienes somos, donde estamos parados, cual es el grado de madurez existencial que tenemos. En pocas palabras sabe si somos falsos o auténticos. Y aquí tenemos un punto de quiebre muy importante dependiendo de donde está el facilitador. Hay quienes se van, otros duran un tiempo. Hay quienes se quedan en la enfermedad porque no quieren salir de ella, no quieren romper el “status quo”, forman un “ghetto” o los que se conforman con un rato de alegría, un cierto grado de libertad donde aumentan algunos placeres (por ej. relaciones íntimas, pero que son simplemente “estornudos de los riñones”) pero sigue con su “vida mediocre” y sin solucionar sus verdaderos problemas existenciales.

2. Apertura

Hay que tener en cuenta que la confianza viene de afuera. Depende de la relación profesor  –  discípulo.  Una vez que se ha agrietado el muro de la desconfianza comenzará el proceso de apertura. Todo el proceso hasta la reparentalización tiene un “tiempo” personal. Cada alumno tiene “tiempos internos” únicos y que están relacionados a su potencial genético, a su capacidad de “resiliencia” (Boris Cyrulnik).

3. Entrega

Y es evidente que a mayor apertura mayor entrega y a mayor entrega mayor profundidad en las vivencias.

4. Regresión

No toda vivencia tiene un grado de “disolución” importante como para llevarnos a estados perinatales. No todos los ejercicios de trance nos pueden llevar a una regresión importante porque existe un factor fundamental: el grado de compromiso en el desarrollo del encuentro con la identidad.  Si no hay un vínculo mínimo aceptable de integración con la identidad no hay posibilidad de entrega y por lo tanto de disolución. Un ego jamás se entrega.

5. Volver a etapas infantiles

Hemos escuchado más de una vez decir a Rolando que el sistema es tan potente que puede llevar a una persona a etapas infantiles y es así, pero puede ser muy peligroso. Y el peligro es que si el grupo y el  facilitador no han desarrollado el ámbito, el continente afectivo adecuado, cuando la persona “vuelve” lo único que va a lograr es reforzar las patologías que ya tenía. Como dice Boris Cyrulnik al no tener el continente afectivo necesario la persona vuelve a la identificación dejando de lado la identidad. La identidad es ser uno mismo, la identificación es ser otro, imitar, alienarse.

 6. Reparentalización

Si tenemos el “continente afectivo consistente” podemos cerrar los huecos que nos han generado la fatal de comprensión y afecto que vivimos en los primeros estadios de vida. No es necesario verbalizarlo, pensarlo o concientizarlo.  Ocurre. La vivencia de sentir un auténtico apoyo afectivo nos devuelve el valor intrínsico, la certeza de que merecemos, de que podemos.

7. Modificación existencial   

La modificación existencial se produce sola, ocurre a partir de que la persona siente que puede, que merece, de que vale. Se siente estimulada por el amor desinteresado que se le ha dado. La aceptación de lo que es, el estímulo que recibe para que sea en la dirección que siente que debe de seguir y no siguiendo un parámetro pre-establecido, que no tiene que hacer ningún mérito para que lo tengan en cuenta, indefectiblemente va a generar un  cambio sin proponérselo. La vivencia de su valor intrínseco, de su derecho de ser le abre las puertas de su realización, del encuentro y desarrollo de su identidad y de la plenitud de ser.